Vivo
en ruinas
tanto
que
no hay
arqueólogo
valiente
que
se atreva
a
pasar por aquí.
Que
ya no es simplemente
la
estatua a la que
le
falta una minúscula parte
y que
se puede
restaurar con facilidad.
La
cúspide de
lo
sencillamente irreparable.
Por
favor,
aunque
tengas
un
mínimo de valentía,
no lo
intentes
porque
no vale la pena.