jueves, 17 de agosto de 2017

II

Vivo en ruinas
tanto
que no hay
arqueólogo valiente
que se atreva
a pasar por aquí.

Que ya no es simplemente
la estatua a la que
le falta una minúscula parte
y que se puede
restaurar con facilidad.

La cúspide de
lo sencillamente irreparable.

Por favor,
aunque tengas
un mínimo de valentía,
no lo intentes
porque no vale la pena.

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